viernes, 15 de enero de 2010


Esa oscuridad que la perseguía, ¿no sería más que una ilusión? Había más dentro de ella que desconocía, era una desconocida para sí misma.

La maltratada memoria de la chica no daba para más.

Estaba exhausta, por mucho tiempo que llevara durmiendo, tal vez años, se sentía terriblemente agotada.

Rápida, palpó en sus bolsillos y posteriormente introdujo la mano para asegurarse de que no había nada más en sus bolsillos, alguna pista, un número de teléfono, una tarjeta de crédito, documentación.

La nieve empezaba ya a derretirse, pero no por mucho tiempo, el cielo estaba blanco, y amenazaba con más lluvia, granizo, nieve o lo que fuera a caer, ella no entendía de meteorología, pero entendió como un mensaje de Dios que debía salir de allí.

Pronto la visibilidad sería nula, puesto que ya habían empezado a caer los primeros copitos se esa sustancia translucida, blanquecina y helada denominada nieve.

Antes de salir, dio un paso atrás, y observó todo a su alrededor, no comprendía como había llegado a parar a ese desierto paraje, desolado, no se podía disipar ninguna estructura, ninguna figura humana, ni la más minima existencia de humanidad en la zona.

Pero el paisaje era realmente hermoso, todas aquellas ramas muertas y animales intentado conseguir alimento desenterrándolo. Aquel ría congelado, con sus pequeñas plantas congeladas dentro de él.

Optó por continuar en la dirección del viento, sí, él la guiaría.

Te tenía que perder, estaba sola, y si conseguía calor en canastas horas terminaría congelada.

jueves, 14 de enero de 2010

Hielo♥


Despierta por fin, sí, todo había acabado, el sufrimiento, la oscuridad por fin había desaparecido, o eso pensaba ella, que como una flor comenzaba a desperezarse por la noche, como tantas de esas maravillosas flores que en la oscuridad del anochecer crean un mosaico multicolor, flores que no descansan, flores New York.

Violetas, blancas como el destello de la luna en el agua cristalizada, azules.

El frío invierno había dejado marca en el lecho del río, solo podía divisarse el hielo, y unas cuantas plantas intentado escapar del frío abrazo de la nieve.

Mosaicos inconfundibles descubría la pobre chica que con ansias de vivir una vida nueva había perdido en un fatal sueño todos sus recuerdos, la mente los borró, eras demasiado para ella.

Todo lo que desvelaba alguna pista era aquel envoltorio de caramelo en el que alguien había escrito con rotulador permanente bésame

Labios rojo carmín, pero congelados, ojos verdes con algunos destellos de un color indescriptible, pupilas dilatadas y pestañas con hielo; manos sedosas con dedos finos y largos, uñas pintadas de blanco metálico que contrastaban con la nieve derritiéndose.

Pelo sedoso, color rubio platino inconfundible con la nieve caída en los últimos minutos.

Voz clara, algo aguda, pero difícil de olvidar.

Con frío, mucho frío, ella siempre estaba helada, como un muerto.